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Aparición temporal y aislada de miedo o malestar intensos, acompañada de cuatro (o más) de los siguientes síntomas.
- Palpitaciones, sacudidas del corazón o elevación de la frecuencia cardíaca.
- Sudoración.
- Temblores o sacudidas.
- Sensación de ahogo o falta de aliento.
- Sensación de atragantarse.
- Opresión o malestar torácico.
- Náuseas o molestias abdominales.
- Inestabilidad, mareo o desmayo.
- Desrealización o despersonalización.
- Miedo a perder el control o volverse loco.
- Miedo a morir.
- Parestesias.
- Escalofríos o sofocos
Si ocurre que interpretamos esos síntomas de forma errónea, y pensamos que algo terrible nos está ocurriendo, en lugar de codificar lo que nos pasa como una respuesta normal de nuestro cuerpo frente al estrés, podríamos entrar en pánico. La angustia que sentimos ante esa misma situación hace que nuestras sensaciones se incrementen, se hagan más intensas.
Un ataque de ansiedad es una experiencia aterradora y debilitante para la persona.

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Ante un ataque de ansiedad hay que mantener la calma y sobre todo pensar y trabajar estos aspectos.
- Entender qué es un ataque de ansiedad
- Reconocer los síntomas
- Respirar
- Detener los pensamientos negativos
- Hacer uso de frases tranquilizadoras
Por supuesto hay que estar en contacto con el especialista de ámbito psicológico. Mantener un ritmo de vida sano en alimentación, ejercicio o paseos al aire libre, establecer rutinas diarias de actividad, mantener círculos de amistades sanos, escuchar música y activar la alegría para las cosas que realicemos e importante aprender a decir no sabiendo lo que realmente queremos.
El papel de la fisioterapia en el trabajo con la ansiedad.
Cada vez son más los países que derivan a los pacientes con ansiedad, además de al psicólogo y al psiquiatra, al fisioterapeuta. Y es que
La fisioterapia activa física y mentalmente, reduce el dolor crónico y mejora la calidad de vida.
La fisioterapia es que puede utilizarse en cualquier fase de un proceso de ansiedad o depresivo, ya que puede aliviar tanto al comienzo del mismo como en pleno auge, o incluso cuando lo peor ya ha pasado.
La fisioterapia busca liberar endorfinas, esas sustancias que nos hacen sentir mejor y que contribuyen a una mayor conexión entre cuerpo y mente.

Las técnicas, las más usadas son:
- El masaje porque moviliza el cuerpo y distiende.
- La osteopatía, que libera las articulaciones bloqueadas y trabaja el sistema digestivo.
- La terapia muscular para desbloquear los músculos.
- El Tratamiento cráneo-sacral que incrementa la vitalidad del cuerpo.
- La liberación miofascial trabaja el colágeno que forma la fascia que es tejido conectivo que envuelve los órganos del cuerpo y suele verse afectado por trastornos del estado de ánimo.
- El drenaje linfático.
- Ayudar en el aprendizaje de la respiración y otras técnicas de relajación.
